El Santísima Trinidad, "El Escorial de los Mares"
El barco más grande de toda la batalla tampoco se libró. Construido en los astilleros de La Habana entre 1750 y 1769, el Santísima Trinidad era el navío de guerra más grande de su época, con cuatro puentes y hasta 140 cañones tras sucesivas reformas, cuando lo habitual era no superar los tres. Lo llamaban "El Escorial de los Mares" por su tamaño descomunal, y en Trafalgar se convirtió en el blanco de varios navíos ingleses a la vez. Con el paso de las horas, la arboladura derribada y las velas caídas fueron tapando físicamente las portas de los cañones, dejando mudas incluso las piezas que aún podían disparar. Cuando por fin arrió bandera, el barco acumulaba más de 200 muertos a bordo y era, según los propios testigos, poco más que un casco flotante. Se hundió días después mientras lo remolcaban hacia Gibraltar, incapaz de sobrevivir a la tormenta que siguió a la batalla.