En Río de Janeiro fueron recibidos con generosidad por los pueblos tupís
La flota llegó a la bahía de Guanabara el 13 de diciembre de 1519 para reabastecerse tras cruzar el Atlántico. Los indígenas tupís intercambiaron alimentos frescos por objetos sencillos con gran generosidad, en lo que Pigafetta describió como una de las escalas más pacíficas y abundantes de todo el viaje, justo antes de adentrarse en aguas mucho más hostiles hacia el sur.