Palafox siguió resistiendo cuando la ciudad ya era indefendible
Para cuando los franceses controlaban más de la mitad de Zaragoza, el general José de Palafox seguía negándose a capitular, respondiendo a cada propuesta de rendición con la célebre frase "Guerra a cuchillo". Solo cuando la epidemia había diezmado a los defensores hasta el punto de no poder sostener una línea de combate, y el propio Palafox cayó gravemente enfermo de tifus, la ciudad capituló el 21 de febrero de 1809 — tras más de siete meses de resistencia.