Un puñado de comandos noruegos sabotearon la bomba atómica de Hitler destruyendo su agua pesada
En febrero de 1943, nueve comandos noruegos entrenados en Escocia descendieron por una escarpada garganta helada hasta la planta de Vemork, en Noruega, donde los nazis producían agua pesada —el material clave para desarrollar una bomba atómica. Sin disparar un solo tiro, colocaron cargas explosivas en las células de electrólisis y destruyeron meses de producción acumulada, retrasando el programa nuclear nazi de forma decisiva. Todos escaparon: algunos a pie hasta Suecia a través de 400 km de montañas nevadas.