Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Orellana fue enviado a buscar comida y nunca pudo volver: la corriente no lo dejó

En enero de 1542, Francisco de Orellana partió río abajo desde el campamento de Gonzalo Pizarro con un bergantín y unos 50 hombres en busca de comida para la expedición hambrienta. La corriente era tan fuerte que, cuando intentó regresar, resultó imposible remontar el río. Pizarro lo acusó de traidor y desertor. Orellana, sin poder volver, tomó la única decisión posible: seguir adelante hacia lo desconocido.