Tras cruzar el Amazonas entero, llegaron al Atlántico en dos barcos desvencijados
El 26 de agosto de 1542, tras más de ocho meses de navegación y varios miles de kilómetros, los dos bergantines de Orellana alcanzaron el océano Atlántico. La tripulación estaba diezmada por el escorbuto, las heridas y el hambre. Habían completado la primera navegación de todo el río Amazonas de oeste a este, abriendo al mundo europeo la mayor cuenca fluvial del planeta — sin haber encontrado El Dorado, pero habiendo hecho algo mucho más extraordinario.