Incendios provocados por las velas del Día de Todos los Santos arrasaron lo que quedaba en pie
Las velas encendidas en los altares y hogares por la festividad religiosa provocaron incendios simultáneos en toda la ciudad tras el terremoto. Sin agua disponible y con las calles bloqueadas por escombros, los fuegos ardieron durante cinco días seguidos, consumiendo los barrios que el terremoto y el tsunami habían respetado. La triple catástrofe —terremoto, tsunami e incendio— convirtió Lisboa en un campo de ruinas humeantes.