Cicerón asomó el cuello por la litera para que sus asesinos lo degollaran con dignidad
El 7 de diciembre del 43 a.C., los soldados de Marco Antonio alcanzaron a Cicerón en su villa de Formia. Según Plutarco, cuando vio acercarse a sus asesinos no huyó: asomó la cabeza por la litera y ofreció el cuello, muriendo con la serenidad de quien sabe que ha cumplido con su deber. Tenía 63 años. Su cabeza y sus manos fueron cortadas y exhibidas en los Rostra del Foro romano, el mismo lugar desde donde había pronunciado sus discursos.