Napoleón pasó los últimos seis años de su vida en una isla perdida en el Atlántico sur
Tras Waterloo, los aliados no cometieron el error de 1814: esta vez desterraron a Napoleón a Santa Elena, una isla volcánica a 1.900 kilómetros de la costa africana, sin posibilidad real de escape. Allí pasó seis años dictando sus memorias, construyendo el mito de sí mismo y culpando a Grouchy, a la traición y a la suerte de su derrota. Murió en 1821, probablemente de cáncer de estómago, aunque el envenenamiento con arsénico sigue siendo debatido. Tenía 51 años.