El primer intento se rompió a mitad del Atlántico y el cable se hundió para siempre
En 1857, dos barcos de guerra —el HMS Agamemnon y el USS Niagara— partieron de Irlanda con miles de kilómetros de cable enrollado en sus bodegas para tender el primer cable transatlántico. A los pocos días, el cable se rompió y se hundió en el fondo del Atlántico. El año siguiente lo intentaron de nuevo desde el centro del océano, para que cada barco fuera en una dirección distinta. El cable volvió a romperse. Al tercer intento, en agosto de 1858, lograron llegar a ambas orillas.