En 24 días de éxtasis, Händel compuso el Mesías de principio a fin sin apenas comer ni dormir
En agosto de 1741, Händel recibió un libreto del poeta Charles Jennens basado en textos del Antiguo y Nuevo Testamento. Algo en él se despertó. Se encerró en su casa de Brook Street y durante 24 días escribió sin parar, en un estado que sus contemporáneos describieron como visionario. Cuando terminó el "Hallelujah", se dice que lloraba y dijo a su criado: "Creo que he visto al propio Dios y a todos sus ángeles." El Mesías entero —tres horas de música— había nacido en menos de un mes.