La erupción lanzó una columna de ceniza de 30 kilómetros de altura que oscureció el sol
El 24 de agosto del 79 d.C., a mediodía, el Vesubio entró en erupción con una violencia catastrófica. En pocas horas lanzó una columna de gases, ceniza y piedra pómez de más de 30 kilómetros de altura. Plinio el Joven, que lo observó desde Miseno a 30 kilómetros de distancia, la describió con forma de "pino gigantesco que se extendía en ramas" — lo que los vulcanólogos modernos llaman erupción pliniana en su honor. El sol desapareció y el día se convirtió en noche oscura.