Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Herculano no fue sepultada por ceniza sino por ríos de barro hirviendo que llegaron en minutos

Mientras Pompeya quedaba sepultada bajo metros de ceniza y piedra pómez en horas, Herculano sufrió un destino distinto y más rápido: corrientes piroclásticas —nubes de gas, ceniza y fragmentos de roca a más de 400°C— descendieron por las laderas del volcán a velocidades de más de 100 km/h. Los habitantes de Herculano murieron en segundos, carbonizados antes de poder reaccionar. Sus esqueletos, hallados en los años 80, mostraban posturas de personas sorprendidas sin tiempo de huir.