El golpe de estado de agosto de 1991 fracasó en tres días y aceleró el fin de la URSS
En agosto de 1991, un grupo de altos cargos soviéticos intentó deponer a Gorbachov y revertir sus reformas. Gorbachov fue retenido en su dacha de Crimea. Pero Boris Yeltsin se subió a un tanque frente al Parlamento ruso y llamó a la resistencia. Los soldados enviados a tomar el edificio se negaron a disparar. El golpe colapsó en setenta y dos horas. Paradójicamente, el fracaso del golpe aceleró la disolución: las repúblicas declararon la independencia en cascada durante los meses siguientes.