La Declaración de Derechos de 1689 limitó el poder del rey y sentó las bases de la democracia moderna
Como condición para aceptar el trono, Guillermo III y su esposa María II firmaron la Declaración de Derechos (Bill of Rights) de 1689, que establecía que el rey no podía suspender leyes, cobrar impuestos ni mantener un ejército sin el consentimiento del Parlamento. Por primera vez en la historia, un monarca aceptaba formalmente límites legales a su poder. El documento influyó directamente en la Constitución estadounidense de 1787 y en la Declaración de Derechos Humanos de 1948.