Cortés encerró a Moctezuma en su propio palacio y lo usó como rehén para gobernar el imperio
Tras entrar pacíficamente en Tenochtitlan en noviembre de 1519, Cortés tomó una decisión audaz y sin precedentes: arrestó al propio emperador Moctezuma II en su palacio y lo convirtió en rehén. Desde su cautiverio, Moctezuma siguió apareciendo públicamente como gobernante, pero sus órdenes las dictaba Cortés desde las sombras. Durante meses, un puñado de españoles controló el mayor imperio de América a través de su propio soberano prisionero, sin que la mayoría de los aztecas lo supiera.