Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Blas de Lezo hundió sus propios barcos en la bahía para cerrar el paso a la flota inglesa

Ante la imposibilidad de enfrentarse en combate abierto a una flota de más de 180 barcos, Blas de Lezo tomó una decisión táctica tan drástica como eficaz: ordenó hundir deliberadamente varios de sus propios navíos en la entrada de la bahía de Cartagena, formando una barrera submarina que impedía el paso de los grandes buques de guerra ingleses. Los barcos hundidos, combinados con las cadenas tensadas entre orillas y las baterías de la fortaleza de Bocachica, convirtieron la entrada a la bahía en un embudo mortal. Vernon tuvo que gastar semanas y centenares de hombres para forzar un paso que Lezo había cerrado con sus propias naves.