Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Hitler y Stalin convirtieron Stalingrado en una cuestión de honor personal antes que militar

Stalingrado era una ciudad industrial a orillas del Volga que llevaba el nombre de Stalin. Para Hitler, tomarla era un golpe simbólico demoledor; para Stalin, perderla era impensable. Ambos dictadores la convirtieron en obsesión personal por encima de cualquier lógica estratégica, enviando refuerzos continuos a una batalla que consumía divisiones enteras en días. Lo que empezó como un objetivo estratégico para asegurar el flanco sur se convirtió en la batalla más costosa de la historia humana.