La nao capitana, dañada por una tormenta, embistió a la Santa María del Parral al poco de zarpar
A pocos días de haber salido de La Coruña en julio de 1525, una tormenta dañó la Santa María de la Victoria — el buque insignia de Loaísa — descontrolándola lo suficiente como para que embistiera a otra nao de la propia expedición, la Santa María del Parral, rompiéndole el palo de mesana. El choque causó daños en ambos barcos que obligaron a realizar reparaciones de urgencia antes de poder continuar. La expedición más ambiciosa que España había organizado desde Magallanes casi terminó antes de perder de vista la costa europea, víctima no del enemigo sino de una tormenta y de la mala fortuna de chocar contra una de sus propias naves.