Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Mientras muchos barcos huían, varios navíos españoles avanzaron solos a socorrer a los suyos

Ese mismo gesto se repitió, a mayor escala, en la escuadra de reserva. Con la batalla ya perdida, la mayoría de esos navíos —sobre todo franceses— pusieron rumbo a Cádiz sin mirar atrás. Pero el Rayo, el San Francisco de Asís y otros navíos españoles de esa misma escuadra tomaron el camino contrario: viraron hacia el fragor del combate para intentar rescatar a los barcos españoles más castigados y recuperar presas ya tomadas por los ingleses, sabiendo que se exponían al fuego inglés sin apenas apoyo. La mayoría no sobreviviría mucho más: días después naufragarían en la violenta tormenta que siguió a la batalla. Pero su decisión de dar media vuelta cuando todos huían cerró Trafalgar con el mismo gesto que lo abrió: barcos españoles, solos, resistiendo más allá de lo razonable.