Draconum
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El Santa Ana disparó una andanada al Royal Sovereign que hizo escorar al buque insignia inglés

El primer golpe de la jornada lo dio España. Cuando el Royal Sovereign, buque insignia del vicealmirante Collingwood, se lanzó a romper la línea combinada, se topó de frente con el navío español Santa Ana, un gigante de 112 cañones al mando del vicealmirante Álava. La andanada que descargó el Santa Ana fue tan brutal que el Royal Sovereign escoró visiblemente, con la cubierta barrida de hombres y la arboladura hecha pedazos. El barco quedó tan maltrecho que Collingwood, segundo al mando de toda la flota inglesa tras Nelson, tuvo que arriar su insignia y trasladarla a otro navío para poder seguir dirigiendo el combate. En los primeros minutos de Trafalgar, un solo navío español había dejado fuera de juego al buque capitán de la escuadra inglesa.