Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

El Santa Ana, rodeado por cuatro o cinco navíos británicos, resistió horas antes de rendirse

Ese golpe tuvo un precio. El Santa Ana pasó, de un cañonazo a otro, a ser el blanco prioritario de toda la escuadra inglesa. Cuatro o cinco navíos británicos lo rodearon y lo batieron desde todos los ángulos a la vez. Álava cayó gravemente herido en cubierta, con el casco astillado por los impactos y buena parte de la arboladura por el suelo, pero la tripulación aguantó el fuego cruzado de media escuadra británica durante horas antes de verse obligada a arriar bandera. Fue uno de los combates más desiguales —y más honrosos— de toda la jornada para la marina española.