Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Los conspiradores creían que matando a César salvarían la República. Consiguieron lo contrario

En los idus de marzo del 44 a.C., un grupo de senadores encabezado por Bruto y Casio asesinó a Julio César en el teatro de Pompeyo con 23 puñaladas. Los conspiradores, que se llamaban a sí mismos "los libertadores", esperaban que el pueblo romano aplaudiera el fin del dictador y la restauración de la República. El pueblo reaccionó con ira contra los asesinos. Marco Antonio leyó el testamento de César en el foro, dejando dinero a cada ciudadano y sus jardines al pueblo. Roma ardió de indignación y los conspiradores tuvieron que huir de la ciudad.