Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Los soldados en las trincheras vivían con ratas del tamaño de gatos que comían cadáveres

La guerra de trincheras en el frente occidental creó condiciones de vida inimaginables: barro permanente, piojos, ratas enormes cebadas con los cadáveres de los combatientes, enfermedades, y el fuego de artillería constante. Un soldado en el frente tenía más probabilidades de morir de enfermedad que de bala. El "pie de trinchera" — una gangrena provocada por tener los pies mojados durante semanas — dejó a miles sin extremidades. Los hombres vivían a metros de los cadáveres de sus compañeros que nadie podía recuperar en tierra de nadie.