En 1929, cualquier americano podía comprar acciones a crédito poniendo solo el 10% del valor
Durante los años 20, Wall Street vivió una euforia especulativa sin precedentes alimentada por el crédito fácil: cualquier persona podía comprar acciones pagando solo el 10% de su valor y pidiendo el resto prestado al banco, esperando que la bolsa subiera para devolver el préstamo. Millones de americanos —chóferes, peluqueros, amas de casa— especulaban en bolsa. El valor total del mercado se había multiplicado por cinco en menos de diez años, completamente desconectado de la economía real.