Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

El ejército romano del siglo V estaba formado principalmente por los bárbaros a los que debía defender

Una de las paradojas del declive romano fue que el ejército que debía proteger las fronteras estaba cada vez más compuesto por los mismos pueblos germánicos que presionaban desde fuera. Los emperadores los contrataban porque eran buenos soldados y más baratos. Odoacro, el hombre que depuso al último emperador, era el jefe de esas tropas "romanas" de origen germano. Roma no fue conquistada desde fuera: se diluyó desde dentro, hasta que la diferencia entre romano y bárbaro dejó de tener sentido práctico.