Darío III eligió el campo de batalla y lo aplanó para sus carros. Alejandro lo ignoró completamente
En octubre del 331 a.C., el rey persa Darío III eligió cuidadosamente la llanura de Gaugamela y ordenó alisar el terreno para que sus carros de guerra con cuchillas en las ruedas pudieran operar sin obstáculos. Tenía entre 250.000 y 1.000.000 de hombres frente a los 47.000 de Alejandro. Alejandro no atacó donde Darío esperaba: cargó oblicuamente hacia el centro, abrió una brecha entre las líneas persas y se lanzó directamente hacia Darío. El rey persa huyó por segunda vez de Alejandro. Persia nunca se recuperaría.