Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

El zar Alejandro I lloró en el campo de batalla. El emperador Francisco II se rindió al día siguiente

Tras la derrota aplastante de Austerlitz, el zar Alejandro I de Rusia fue encontrado por sus ayudantes llorando bajo un árbol, solo, sin escolta. El emperador Francisco II de Austria se presentó ante Napoleón al día siguiente para pedir el armisticio. Napoleón los recibió con magnanimidad calculada: sabía que la humillación era un arma política más poderosa que la dureza. El Tratado de Presburgo que siguió disolvió el Sacro Imperio Romano Germánico, una institución que había existido durante mil años. Austerlitz no solo ganó una batalla — cambió el mapa de Europa.