Un submarino soviético estuvo a punto de lanzar un torpedo nuclear sin que nadie en Moscú lo supiera
Lo que el mundo no supo durante décadas: mientras la crisis se desarrollaba en superficie, un submarino soviético B-59 perdió el contacto con Moscú y quedó sin comunicaciones en las profundidades del Atlántico, bajo el fuego de cargas de profundidad americanas que lo hostigaban para que saliera. El capitán, convencido de que la guerra había comenzado, quiso lanzar su torpedo nuclear. Solo el veto del oficial político Vasili Arkhipov lo impidió — era el único de los tres oficiales necesarios que se negó. Un hombre evitó una guerra nuclear en las profundidades del océano.