Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

La línea roja entre Washington y Moscú se instaló como consecuencia directa de la crisis

Durante los trece días de la crisis, Kennedy y Kruschev se comunicaban a través de telegramas que tardaban horas en llegar y ser descodificados — un retraso peligrosísimo en una situación donde los minutos importaban. Un mensaje de Kruschev tardó doce horas en llegar a Kennedy. Como consecuencia directa, en 1963 se instaló el "teléfono rojo" entre Washington y Moscú — que en realidad no era un teléfono sino un teletipo, y no era rojo sino gris. El icono de la Guerra Fría nació del terror a la lentitud del correo diplomático.