Los hawaianos devolvieron los huesos de Cook con honores reservados a los jefes más importantes
Tras la muerte de Cook, los hawaianos trataron su cuerpo según los rituales reservados a los grandes jefes y seres sagrados: lo desollaron, lo hornearon para separar los huesos de la carne y distribuyeron sus restos entre los líderes más importantes de la isla. Días después, devolvieron solemnemente parte de los huesos a la tripulación británica. Lo que los ingleses interpretaron como canibalismo era en realidad el mayor honor que los hawaianos podían tributar a alguien. La tripulación, horrorizada y sin entender nada, realizó un funeral naval y continuó el viaje. Cook había descubierto medio mundo y murió víctima del mismo malentendido cultural que definía toda exploración.