Ibn Battuta fue encarcelado, naufragó, estuvo a punto de morir varias veces y siguió viajando
Los viajes de Ibn Battuta no fueron un paseo turístico: fue atacado por piratas en el océano Índico, sobrevivió a una plaga en Siria, fue hecho prisionero en la India por un sultán que luego lo nombró embajador, y naufragó frente a las costas de China. Cada desastre lo dejaba sin dinero, sin equipaje y a miles de kilómetros de casa, y cada vez encontraba la forma de continuar. Su motivación no era el comercio ni la gloria militar sino una curiosidad insaciable por ver cómo vivía el mundo islámico en sus extremos más remotos.