Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Armstrong eligió el punto de aterrizaje manualmente porque el original estaba lleno de rocas

El ordenador llevaba al Eagle hacia un cráter lleno de rocas del tamaño de coches. Neil Armstrong tomó el control manual y sobrevoló la zona buscando un lugar seguro mientras el combustible se agotaba. Aterrizó con apenas 17 segundos de propulsor restante. Si hubieran tardado 17 segundos más, habrían tenido que abortar o estrellarse. Las primeras palabras de Armstrong tras tocar suelo no fueron "un pequeño paso" — eso vino después. Las primeras fueron, para Houston: "El Águila ha aterrizado."