Granada resistió 244 años más que el resto de Al-Ándalus gracias a sus montañas y sus diplomáticos
Tras la caída de Sevilla en 1248, el reino nazarí de Granada sobrevivió como el último reducto musulmán en la península durante casi dos siglos y medio. Sus sultanes fueron maestros de la diplomacia: pagaban tributos cuando era necesario, negociaban treguas, buscaban alianzas con el norte de África y aprovechaban cualquier guerra entre los reinos castellano y aragonés para ganar tiempo. La Alhambra se construyó durante este período de resistencia y esplendor cultural tardío. Granada cayó finalmente el 2 de enero de 1492, el mismo año en que Colón partió hacia América.