Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Boabdil entregó las llaves de Granada y lloró al mirar atrás. Su madre le dijo que llorase como mujer lo que no supo defender como hombre

El 2 de enero de 1492, Muhammad XII, conocido como Boabdil, entregó las llaves de Granada a los Reyes Católicos y abandonó la ciudad. Al llegar al último punto desde el que podía ver la Alhambra, se detuvo y lloró. La historia le atribuye a su madre Fátima la frase: "Lloras como mujer lo que no supiste defender como hombre." El lugar se llama todavía el Puerto del Suspiro del Moro. Sin embargo, los historiadores señalan que la frase no aparece en ninguna fuente contemporánea — es probable que sea una invención posterior que encajaba demasiado bien con el momento para resistirse a contarla. Boabdil murió años después combatiendo en Marruecos, en una guerra que no era la suya.