España perdió en 1898 los últimos restos de un imperio que había durado 400 años
El Tratado de París de diciembre de 1898 puso fin a la guerra hispano-estadounidense y España cedió Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas a Estados Unidos por 20 millones de dólares. En cuestión de meses, el país que había construido el mayor imperio del mundo moderno perdía sus últimas colonias. El impacto psicológico en España fue devastador: el llamado "Desastre del 98" desencadenó una crisis de identidad nacional tan profunda que generó toda una generación literaria — la Generación del 98 — que se preguntó qué había fallado y qué era España sin su imperio.