La prensa amarilla americana fabricó la guerra: "Usted ponga las fotos, yo pondré la guerra"
William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, propietarios de los dos periódicos más vendidos de Nueva York, convirtieron la situación en Cuba en una cruzada mediática antes de que hubiera guerra. Cuando su corresponsal en La Habana telegrafió que todo estaba tranquilo, Hearst supuestamente respondió: "Usted ponga las fotos, yo pondré la guerra." La explosión del Maine fue el pretexto perfecto. Los periódicos la atribuyeron a España sin pruebas y la opinión pública americana exigió la guerra. Fue uno de los primeros ejemplos documentados de manipulación mediática masiva para arrastrar a un país a un conflicto.