Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Veinte hombres irrumpieron en el palacio de Pizarro en Lima a mediodía y lo acuchillaron en el suelo

El 26 de junio de 1541, un grupo de unos veinte seguidores de Diego de Almagro el Mozo —hijo del ejecutado— irrumpió en el palacio de Pizarro en Lima mientras comía. Pizarro tenía 60 años y apenas tenía guardia. Se defendió con su espada matando a varios atacantes antes de ser derribado. En el suelo, herido de muerte, trazó una cruz con su propia sangre en el suelo y la besó antes de morir. El hombre que había conquistado el Imperio Inca con 168 soldados murió solo, en el suelo de su propio palacio, rodeado de sus asesinos.