Draconum
Hic Sunt Dracones
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Páez convenció al emperador etíope de convertirse al catolicismo y casi provoca una guerra civil

Gracias a su influencia en la corte, Pedro Páez logró algo que ningún misionero había conseguido: convencer al poderoso emperador Susneyos de convertirse al catolicismo romano, abandonando la iglesia ortodoxa etíope. La conversión fue un terremoto político y religioso. El pueblo etíope, profundamente arraigado en su cristianismo ortodoxo milenario, se levantó en armas. Las guerras civiles que siguieron mataron a miles de personas. Susneyos acabó abdicando en favor de su hijo Fasiladas, quien expulsó a todos los jesuitas del país y restableció la iglesia ortodoxa. Páez murió en 1622, antes de ver el desastre que su éxito había desencadenado.