Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Hernán Cortés quemó sus propias naves para evitar la retirada

En 1519, antes de avanzar hacia el interior del actual México rumbo a Tenochtitlan, Hernán Cortés ordenó hundir o quemar sus propios barcos en las cercanías de Veracruz, dejando a sus aproximadamente 500 hombres sin ninguna posibilidad de retirada por mar. La leyenda dice que lo hizo precisamente para que sus hombres no tuvieran opción de volver a Cuba, donde el gobernador Diego Velázquez, que se oponía a la expedición, podría haberlos detenido o castigado por insubordinación. La frase "quemar las naves", usada hoy para describir una decisión sin marcha atrás, nace precisamente de este episodio.