El duque de Alba llegó a Flandes con 10.000 soldados y creó el Tribunal de los Tumultos — los flamencos lo llamaron el Tribunal de la Sangre
En 1567, Felipe II envió al duque de Alba a Flandes para sofocar la rebelión con mano dura. Alba creó el Consejo de los Tumultos — que los flamencos bautizaron inmediatamente "el Tribunal de la Sangre" — que juzgó a más de 12.000 personas, ejecutó a unas 1.000 y confiscó las propiedades de miles más. Entre los ejecutados estaban los condes de Egmont y Hoorn, nobles flamencos que se habían opuesto a la represión. La política de Alba unió a católicos y protestantes flamencos contra España como ningún predicador calvinista habría podido hacerlo.