El Renacimiento empezó en Florencia porque los Médici pagaban a los artistas como hoy pagamos a los ingenieros
El Renacimiento no fue un movimiento espontáneo — fue en gran parte el resultado de un mecenazgo deliberado y extraordinariamente generoso. Los Médici de Florencia, banqueros enriquecidos con el comercio europeo, financiaron a Botticelli, a Ghirlandaio (maestro de Miguel Ángel), a Brunelleschi y a docenas de artistas y filósofos. Lorenzo de Médici trataba a los artistas como hoy tratamos a los grandes científicos o ingenieros — como activos estratégicos de la ciudad. La cúpula de Brunelleschi no era solo arquitectura: era propaganda política y económica de Florencia frente a sus rivales.