París: la llegada triunfal de un vuelo que nadie esperaba que terminara en Cantabria
La etapa final del Pájaro Amarillo fue de Mimizan a París, donde la tripulación recibió un recibimiento entusiasta. Habían cruzado el Atlántico — eso era innegable — aunque no exactamente como lo habían planeado. La historia del polizón, la tormenta y el aterrizaje en una playa española se convirtió en la parte más memorable de todo el viaje, más que la propia travesía oceánica. En la edad de oro de la aviación, cuando los vuelos transatlánticos aún eran hazañas extraordinarias, el Pájaro Amarillo añadió un capítulo de aventura inesperada que ningún guionista habría mejorado.