El Bismarck escapó durante 31 horas y la Royal Navy perdió su rastro en el Atlántico
Tras hundir el Hood, el Bismarck se adentró en el Atlántico norte mientras la Royal Navy lo perseguía con docenas de barcos. Durante 31 horas, el acorazado alemán desapareció entre la niebla y las olas. Churchill y el Almirantazgo vivieron uno de los momentos más angustiosos de la guerra — el barco más peligroso del mundo navegaba libre hacia los convoyes atlánticos y nadie sabía dónde estaba. Fue un vuelo de reconocimiento de un Catalina americano el que lo localizó de nuevo el 26 de mayo, a unas 1.100 millas de la costa francesa.