En Tlaxcala, Cortés encontró a los enemigos más encarnizados de los aztecas — y los convirtió en aliados
Los tlaxcaltecas llevaban décadas resistiendo la expansión azteca y eran el pueblo más hostil al Imperio de Moctezuma. Cuando el ejército de Cortés llegó a su territorio, lo atacaron con furia. Tras varios combates en los que los españoles resistieron pese a la inferioridad numérica, los tlaxcaltecas tomaron una decisión estratégica: si no podían derrotar a los españoles, era mejor tenerlos como aliados contra los aztecas. Ese pacto cambió el equilibrio de poder en Mesoamérica. Sin los miles de guerreros tlaxcaltecas, la conquista de Tenochtitlan habría sido imposible.