Isabel y Fernando se casaron en secreto, sin permiso del rey, disfrazados y con dinero prestado
En 1469, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se casaron en Valladolid en una ceremonia casi clandestina. Isabel no tenía permiso de su hermanastro el rey Enrique IV. Fernando cruzó Castilla disfrazado de sirviente para no ser reconocido. La bula papal que autorizaba el matrimonio era una falsificación. Los anillos y el ajuar se compraron a crédito porque ninguno de los dos tenía dinero. De esa boda improvisada y casi ilegal nació la unión que daría origen a la España moderna, financiaría a Colón y expulsaría a los judíos y a los musulmanes en el mismo año.