Rasputín sobrevivió al veneno, a los disparos y al agua helada antes de morir
En la madrugada del 16 al 17 de diciembre de 1916, un grupo de nobles rusos encabezado por el príncipe Yusúpov invitó a Rasputín a su palacio en San Petersburgo y lo envenenó con cianuro en pasteles y vino. Rasputín no murió. Le dispararon varias veces. Siguió moviéndose. Lo golpearon y lo arrojaron al río Neva helado. El informe forense determinó que la causa de la muerte fue el ahogamiento — el veneno y las balas no habían resultado suficientes. La leyenda de su resistencia sobrehumana nació esa noche, aunque los historiadores modernos cuestionan algunos detalles del relato oficial de Yusúpov.