La única conexión con el exterior fue el Camino de la Vida — un corredor sobre el lago helado
Durante los inviernos del asedio, la única conexión entre Leningrado y el resto de la URSS fue el "Camino de la Vida": una ruta de camiones sobre el hielo del lago Ládoga, que debía tener al menos 18 cm de grosor para soportar el peso. Los camiones circulaban de noche para evitar los bombardeos alemanes, con las puertas abiertas para que los conductores pudieran saltar si el hielo cedía. Centenares de vehículos se hundieron. Por ese corredor frágil y peligroso entraron los suministros mínimos que evitaron que Leningrado muriera de hambre por completo.