Madrid se amotinó en 1766 porque el gobierno prohibió las capas largas y los sombreros de ala ancha
El ministro italiano Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, convenció a Carlos III de prohibir las capas largas y los sombreros de ala ancha que usaban los madrileños. El argumento era que los delincuentes se ocultaban bajo las capas y los sombreros impedían identificarlos. El 23 de marzo de 1766, Madrid se amotinó. La muchedumbre atacó la casa de Esquilache, asaltó cuarteles y obligó al rey a salir al balcón a prometer la derogación de las medidas. Carlos III nunca volvió a vivir en Madrid. Esquilache fue exiliado. La capa y el sombrero siguieron usándose.