Escipión rodeó Numancia con 7 campamentos y 9 kilómetros de muralla y la mató de hambre
En 134 a.C., Roma envió a Escipión Emiliano — el mismo que había destruido Cartago — con la misión específica de acabar con Numancia. Escipión no intentó asaltarla. Construyó siete campamentos alrededor de la ciudad y los conectó con una muralla de nueve kilómetros con torres cada treinta metros, cerrando completamente el acceso. Numancia tardó catorce meses en rendirse de hambre. Cuando los romanos entraron, encontraron una ciudad de cadáveres. Los pocos supervivientes fueron vendidos como esclavos. Escipión demolió la ciudad piedra a piedra.